• Cuando una venta se convierte en un engaño, tus clientes y la reputación de tu empresa están en juego .

Por: Verónica Veana
 

Tener y mantener un negocio no es fácil, y mucho menos cuando todas nuestras energías las queremos enfocar al propósito de vender sin tener un objetivo claro y estrategias bien definidas.

Cuando pienses en ventas, antes de imaginar cuántos ceros se agregarán a tu cuenta bancaria, comienza por pensar en tus clientes como personas a las cuáles buscas satisfacerles una necesidad de forma efectiva y ganando su confianza, en donde el  producto o servicio que les brindes será tan satisfactorio y placentero para ellos, que se convertirán en tus vendedores número uno al recomendarte con su círculo de contactos en el famoso networking.

De igual manera, si tus ventas se basan solo en mentiras y engaños, tu mala reputación se empezará a conocer y la gente va a huir de ti.

                                                                         
                                                                        Foto vía: Windycityteachers

Una vez que logras que tus compradores (aquellos que sólo te compran una vez) se conviertan en clientes (consumen tus servicios más de dos veces) y que tu marca se vaya posicionando por una reputación positiva, entonces ese crecimiento en tu cuenta bancaria comenzará a darse de forma natural.

A nadie nos gusta toparnos con vendedores ¡pero a todos nos gusta comprar!  

Así que, en esta ocasión, nos situaremos en aquellas experiencias que hemos tenido con malos vendedores y que -por su falta de estrategia- nos han resultado desagradables, insistentes o pesados.  Cuando esto sucede, además de sentirnos agobiados o incluso engañados, aprovechamos cada momento para desahogarnos con nuestros compañeros de trabajo, amigos y familiares, afectando no solo la reputación de ese vendedor, sino de toda la empresa donde trabaja.

Revisa si estás cayendo en el estilo de alguno de estos malos vendedores:
 
  • Conquistador experto
 
¿Has escuchado la frase “Le endulzó el oído”? Es muy famosa en el tema de las conquistas; habla acerca de cómo el conquistador tiene las palabras perfectas que el oído de “la víctima” quiere escuchar y, efectivamente, esas promesas y palabras dulces se quedan sólo en palabras.

Muchas veces nos topamos con el vendedor que tiene el producto o servicio perfecto, aquel que tiene todo para satisfacer nuestras necesidades; son expertos en vendernos ideas de calidad garantizada, atención al cliente las 24 horas del día y todas aquellas cosas que nos encanta escuchar ¡y que deseamos que sean verdad siempre que compramos! Al principio la relación es simplemente maravillosa, pero conforme van pasando los días y los meses, la magia desaparece y aquel que te ofreció todo, no es más que otro mentiroso a tu lista. ¿Te suena familiar?

                                                                                 
                                                                                Foto vía: Theguardian.com
 
  • David Copperfield
 
Es aquel que una vez que te atrapó y decidiste comprarle, cree que ahí terminó su compromiso contigo.  Se pone a tus órdenes amablemente al momento de la compra y después sólo sabrás de él al escuchar su voz en el buzón de su celular.

¡Desaparecen por arte de magia! Logró su objetivo y nunca, o difícilmente, vuelve a acercarse a ti para darle seguimiento a tu compra y saber si estás contento, satisfecho o si tienes alguna duda al respecto.
                                                                                               
                                                                                              Foto vía: Satelliteconsumer.com
 
  • Stalker
 
“Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, dicen por ahí.  Si bien el caso “David Copperfield” te abandona a tu suerte, el stalker es el que todo el tiempo está tras de ti queriendo o, mejor dicho, ¡rogando! que le compres.

Conoce todos tus movimientos, así que ya sabe a qué hora marcarte y en qué lugar encontrarte. 

Tanta es su insistencia que se muestra poco profesional y empieza a lucir como un desesperado.  Y aquí surgen dos probabilidades: la primera, que una vez que le compres desaparezca como el caso anterior o, la segunda, que con cada nuevo producto o servicio que tenga estará tras de ti con la intención de que “te actualices”, “mejores”, “tengas el paquete completo” o algo similar, pero con la misma mala estrategia que resultará fastidiosa.

                                                                             
                                                                            Foto vía: Lorirtaylor.com
 
  • David y Goliat
 
¿Cuántas veces nos han hecho sentir que al no ser “clientes grandes” o “empresas importantes”, entonces el trato para nosotros tampoco es tan bueno como el que aparentemente tienen los demás?

Cuando nos venden un producto o servicio y les hacemos hincapié al decirles: “soy un negocio que va empezando” "no tengo tanto presupuesto" o “soy una persona que no compra tanto este producto o servicio”, lo primero que nos dicen es: “Tú eres igual de importante; tu tamaño o número de compras que hagas no va a influir en el trato que te daremos, porque eres NUESTRO CLIENTE al igual que los demás y aquí no hacemos diferencias”.

Tiempo después, cuando tienes alguna duda o requieres algún tipo de seguimiento, nunca están disponibles para ti y te comentan que han tenido mucho trabajo con sus clientes importantes; por lo tanto, no pueden atenderte, pero en cuanto estén disponibles, lo harán.
 
                                                                                    
                                                                                         Foto vía: thesimondavie.com

¿Tú o tus vendedores están cayendo en alguno de los casos mencionados?

¡Cuidado! Al principio puede parecer que de un par de quejas no pasa y que tus números no se ven afectados, pero si no pones una solución, tu IMAGEN, tu CREDIBILIDAD, TUS CLIENTES y TU NEGOCIO están en juego.

Lo mejor es hablar siempre con honestidad, así que:
 
  • No ofrezcas algo que no puedes dar.
  • Si sólo te interesan ciertos clientes, no vendas tus servicios a aquellos que al final abandonarás y sólo significaron para ti un ingreso oportuno, pero que no te interesa conservar como cliente.
  • Si no hay COHERENCIA entre lo que dices y lo que haces, te estás arriesgando demasiado.
  • Los vendedores son representantes de las marcas o empresas, así que no solo se afecta la imagen de ellos, se afecta la imagen de toda la institución.

Si deseas conocer mi catálogo de capacitaciones para fuerza de ventas, no dudes en contactarme.